¿Quienes Son Los Viñadores Homicidas Hoy En Día?

La parábola de los viñadores homicidas es el tema que hoy reflexionaremos. Dice que el dueño del campo plantó una viña, le colocó una cerca, cavó en ella un lagar, edificó una torre y por último la arrendó a unos viñadores para que la trabajasen. Lo terrible de esto fue que uno a uno los viñadores mataron a los servidores que envió el propietario.

El dueño de la viña tenía la opción de enviar la guardia de la ciudad, sin embargo después de enviar a varios de sus siervos envía a su hijo único. Pues pensaba que al enviar a su hijo lo respetarían, si escudriñamos las escrituras nos daremos cuenta que en en ninguna parte dice que si el heredero fuese asesinado el asesino heredaría los bienes del propietario, ¡por su puesto que eso no lo dice, ni tampoco sería justo!.

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Viñadores Homicidas

Viñadores homicidas tipifican a los Fariseos

Cualquier persona con un poco de juicio diría que Jesús tomó una alternativa un tanto insensata. Sin embargo, Cristo estaba contando su propia historia a los fariseos. ¿Por qué precisamente a los fariseos? Porque quería salvarlos, porque ninguno puede burlarse de Dios cuya bondad y justicia son infinitas.

Sin embargo, la viña que describe el evangelio podrías ser tu y yo: imagínate cuántos dones Dios nos ha dado con tanto amor y delicadeza, que es muy probable que lo hayamos mal gastado, tal vez no hemos sido consecuentes a esos cuidados del Viñador celestial.

Viñadores Malvados – Reflexión en Vídeo

La parábola de los viñadores homicidas nos pone a muchos en evidencia

Pues es es posible que además, no hayamos dado frutos buenos, sino sólo uvas amargas y podridas. Cristo está atento a que también nosotros “le demos los frutos a su tiempo”. ¿Realmente estamos dando los frutos que Dios se merece? ¿Somos acaso uno de esos viñadores homicidas que rechazamos a Cristo con rebeldía, incredulidad o indiferencia? Ojalá que no.

Cristo es la piedra angular de la historia. Y el reino de los cielos que Cristo ha ganado con su muerte por amor a ti y a mí, se entregará sólo a aquellos que han sabido dar en el momento adecuado los frutos de la viña al propietario. Cristo por tanto debe ser la piedra angular de nuestra vida. Por lo tanto no es correcto permanecer apáticos ante los requerimientos de esta enseñanza: seria bueno que trabajemos y demos frutos al propietario de la viña. No hay otra alternativa ¿Estaríamos preparados si Cristo nos pidiera cuentas en este momento?.

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