Si acepto a Jesús como señor y salvador… ¿Ya soy salvo?

¡Tienes que aceptar a Jesús para ser salvo! repetidas veces hemos escuchado a un miembro de alguna Iglesia o agrupación no católica decir esta frase. No obstante, muchas personas no saben qué es lo que realmente quieren decir con “ser salvos“.

En pocas palabras esta doctrina dice dos cosas:

Primero, que si uno se convierte a Cristo, a partir de ese instante uno está destinado a ir al cielo cuando muera. A ese momento específico en que la persona “acepta” a Cristo es a lo que llaman “nacer de nuevo”.

Creen además, que no hay nada que les pueda hacer perder su salvación. No importa lo que pase después de “nacer de nuevo”, no importa cuanto mal pueda hacer el resto de sus vidas, su salvación está asegurada. Esta idea se resume en la frase utilizada por ellos y que dice: “Una vez salvo, siempre salvo“.

Segundo, que lo único necesario para salvarse es la fe. Esta enseñanza la fundamentan en versículos como:

“Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. Pues con el corazón se cree para conseguir la justicia, y con la boca se confiesa para conseguir la salvación” (Rom 10, 9-10).

“….. El justo vivirá por la fe” (Rom 1,17)”

“Por la gracia, en efecto, han sido salvados mediante la fe…,” (Efesios 2,8)

Resumiendo, algunos cristianos no católicos creen que tienen una certeza de salvación, y que esta salvación es solo por fe.

¿Qué entendemos y explicamos los católicos?

Que la salvación es un regalo gratuito de la bondad de Dios, y que viene solo a través de Jesús. Jesús nos redimió con su pasión y muerte en la cruz, y es el único salvador.

La Iglesia católica nunca ha enseñado que una persona pueda salvarse por alguien diferente a Jesús. Nadie es salvado por Buda, Mahoma o el líder de alguna otra religión. Ni tampoco enseñamos los católicos que alguien pueda ser salvado por el Papa, la Virgen María, los santos o algún otro miembro de la Iglesia (Hechos 4,12; Tito 3, 4-7).

¿Se puede perder la salvación?

La Iglesia católica siempre ha enseñado que nadie puede saber con absoluta certeza en esta vida si se salvará o no, a menos que Dios se lo revele. Los católicos creemos que Dios da una firme esperanza al creyente de que se salvará, pero no una absoluta certeza:

“Porque ya estamos salvados, aunque solo en esperanza; y es claro que la esperanza que se ve no es propiamente esperanza, pues ¿quién espera lo que tiene ante los ojos?” (Rom 8,24).

Esta enseñanza se basa en el hecho que cualquiera de nosotros , en cualquier momento de nuestra vida, se puede apartar de Dios…. y perder la esperanza del cielo. Así se nos dice:

“Pero el que persevere hasta el fin se, salvará” (Mateo 24,13)

“Así pues, quien se sienta seguro, tenga cuidado de no caer” (1 Corintios 10,12)

“El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto para el reino de Dios” (Lucas 9,62).

Incluso el Apóstol Pablo reconoció no tener una certeza absoluta de su salvación (1Cor 4, 3-5; 9,27). Como vemos, la doctrina de “una vez salvo, siempre salvo” es una tradición de hombres, contraria a la Biblia.

¿Basta la fe para salvarse?

La salvación “sólo por fe” (sola fides) es uno de los dos principios básicos de la teología protestante (el otro es “solo la Biblia” – sola Scriptura). Nos preguntamos: ¿es la fe lo único necesario para salvarse? ¿enseña esto la Biblia?.

La Biblia en muchos lugares nos habla de la necesidad de la fe para la salvación. Ejemplo, Juan 6,47, Romanos 1,17 Juan 3,16 Lucas 7,50, etc. Ahora bien, estos pasajes menciona la fe como algo necesario para la salvación, pero no dice que sea el único requerimiento para salvarse.

Veamos otras cosas que menciona la Biblia como necesarias para la salvación:

  • Arrepentimiento y Bautismo (Hechos 2,38)
  • Conversión (Hechos 3,19)
  • Hacer la voluntad de Dios (Mateo 7,21)
  • La observancia de los mandamientos (Mateo 19, 16-17)
  • Fe y Obras (Santiago 2, 14-26)
  • Conocer su carne y beber la sangre de Cristo (Comulgar Juan 6, 53-54)
  • Perseverar hasta el fin (Mateo 10,22)
  • La Caridad (1ra. Corintios 13).

Esta breve lista (incompleta) nos demuestra que la Biblia no enseña que la fe sea lo único necesario para salvarse; idea expresada en la carta de Santiago 2,24: “Vean cómo por las obras obtiene el hombre la salvación y no solo por la fe”

Tan cierto es este hecho, que Martín Lutero en su traducción de la Biblia al alemán, añadio la palabra “sola” al versículo Romanos 1,17 para que dijera “….el justo vivirá por la fe sola” y además intentó sacar la carta de Santiago de la Biblia, porque esta enseña la necesidad de las obras de una forma demasiado clara para él (Santiago 2, 14-26).

Objeción. San Pablo en su carta a los Romanos y a los Gálatas descarta la necesidad de las obras (Romanos 3,18; Gálatas 2,21).

Respuesta. Los pasajes de Pablo que, en sus cartas, contrapones la fe a las obras hacen referencia a las personas (los “judaizantes”) que buscaban la salvación en las obras de la antigua ley (la Torah). En otras palabras, aquí San Pablo habla de la “obras de la ley antigua”, no de las obras cristianas de misericordia, realizadas por amor a Dios y al prójimo.

Pablo aclara que no es por una vida regulada según los preceptos mosaicos, que el hombre obtiene la salvación, sino únicamente por la redención de Cristo. Por otro lado Pablo en esas mismas cartas dice que para apropiarse de esa redención (para salvarse) hace falta además la fe, el obrar conforme a esa fe:

“Por la dureza y la terquedad de tu corazón estas atesorando ira para el día de la ira, cuando dios se manifieste como justo juez y dé a cada uno según su merecido: a los que perseverando en la práctica del bien buscan gloria, honor e inmortalidad, les dará vida eterna; pero los que por egoísmo rechazaron la verdad y se abrazaron a la injusticia, tendrán un castigo implacable. Sufrimientos y angustia para todos cuanto hagan el mal: para los judíos, por supuesto, pero tambien para los que no lo son, pues en Dios no hay lugar para favoritismos”.

La sagrada escritura dice que seremos juzgados no solo por la fe sino a corde a nuestra conducta y obras: Mateo 7,21; 2Corintios 5,10; Mateo 25; etc. Además, dice que la fe sola sin obras, es cosa muerta y estéril, que no produce ningún fruto, por tanto: 

“Porque así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta” (Santiago 2,26).

Por tanto la Iglesia siempre ha enseñado que la salvación es por fe y obras (obras que brotan de la fe, no obras “filantrópicas”, ni obras de la antigua ley). Esta doctrina está fundamentada en la enseñanza de que una fe genuina requiere una respuesta activa, es la caridad, amor o buenas obras. así, dice San Pablo:

“Porque en cristo Jesús….solamente (tiene valor) la fe que actúa por la caridad” (Gálatas 5,6).

“Algunos hombres al no entender lo que el apóstol dice: pensamos que el hombre se justifica por la fe sin las obras de ley” (Romanos 3,28), imaginaron que el decía que bastaba la fe, aunque uno viviera mal y no tuviera obras buenas, pero que lejos estaba de pensar tal cosa el que fue llamado vaso de elección (Hechos 9,15). Porque él en un pasaje dice: “Porque en cuanto seguidores de Cristo, lo mismo da estar circuncidados que no estarlo; lo que vale es la fe que actúa por medio del amor” (Gálatas 5,6).

Esta es la fe que separa a los fieles de los inmundos demonios: pues tambien ellos, como dice el apóstol Santiago, “creen ciertamente y se estremecen” (Santiago 2,19); pero no tienen buenas obras. Su fe, por tanto, no es aquella que vive el justo, es decir la obra por medio del amor, de suerte que Dios le retribuya con la vida eterna conforme a sus obras (Romanos 2,6; Mateo 16,27; 2Timoteo 4,14; 1Pedro 1,17; Apocalisis 2,23; 20,13-13 ; 22,12).

Pero, dado que las mismas buenas obras nos vienen de Dios, de quien nos viene así mismo la fe y el amor, por eso el “Doctor de las gentes” aún a la vida eterna la llamó gracia (Romanos 6,23).

Conclusiones:

  • No existe tal cosa como una “certeza de salvación“, pero sí podemos tener una firme esperanza de salvarnos en cuanto perseveremos.
  • La fe es la primera y fundamental condición necesaria para salvarse, pero no la única.
  • La fe no es lo único necesario para salvarse, también son necesarias las obras de caridad cristiana. En pocas palabras; no te salvas por las obras, pero tampoco te salvas sin las obras.
Victor Hugo Redrován.
Quizá también te interese:

¿Por qué los católicos comulgan?

boletin-de-predicas
Ayúdame a difundir este mensaje, compártelo.....

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*