Predicar La Palabra | Cómo Elegir El Tema De Predicación

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Para predicar la palabra del Señor, es muy importante saber elegir el tema de predicación. Para alcanzar este objetivo es necesario orar, hay que buscar en la dirección del Espíritu Santo. Dios sabe mejor que nosotros qué necesitan los que van a escuchar el mensaje (Mateo 6:8).

Buscar a Dios al elegir el tema de predicación

Es de suma importancia, por tanto, que se busque a Dios con toda el alma ante de emprender la preparación de la predicación. Esta plegaria del corazón ha de estar presente antes, durante y después de predicar.
En general, hay que tener en cuenta las necesidades espirituales de los oyentes, la situación de la propia comunidad, y no ignorar la realidad socio-política que se vive. Sobre esta base, hay tres cualidades indispensables en cualquier tema digno de la predicación cristiana.

La predicación debe ser seria

Es decir sólido, importante, fundamental… para la fe y la vida cristiana. No abundan las ocasiones de predicar, ni el tiempo que los fíeles la soportan. No conviene perderse en cuestiones marginales, en digresiones superficiales, en asuntos que alguien caracterizó como “las chucherías de la teología”.

La predicación debe ser vital

Como consecuencia de lo anterior, debe atender las necesidades espirituales de los destinatarios. No basta con hablar de lo que al predicador le interesa. Si realmente deseamos predicar la palabra con eficacia, hay que preguntarse si “eso” le interesa (= lo necesita) al auditorio. El tema ha de tener valor práctico para los oyentes. Éstos deben retirarse convencidos que se hubieran perdido algo importante de no haber estado allí. “Un verdadero sermón tiene por padre al cielo y por madre a la tierra”.

La predicación debe apoyarse legítimamente en la Palabra de Dios

La dimensión fundamental de toda predicación cristiana -no sólo de la homilía- es su fidelidad a la Palabra de Dios. En la predicación es Dios quien tiene la Palabra. Sin ella, la predicación queda reducida a una simple palabra humana. San Agustín lo expresó con profundidad y belleza: Lo que os sirvo a vosotros no es mío. De lo que coméis, de eso como yo; de lo que vivís, de eso vivo yo. En el cielo, tenemos nuestra común despensa: de allí procede la Palabra de Dios.

Esto vale también para los llamados sermones de ocasión, reconozcámoslo: si el predicador “no da” con una cita bíblica, la conclusión es clara: o desconoce su oficio, o ha frecuentado poco la Biblia y, en consecuencia, no sabe buscar en ella, o… ese tema no es digno de un heraldo, apóstol y maestro.

El desarrollo del tema de predicación

Fijado el tema, el texto bíblico y el propósito, nos enfrentamos con el trabajo central de la preparación: ¿Qué cosas tengo que decir y en qué orden? De cualquier tema se pueden decir mil cosas. Además, se las puede decir de cualquier manera. Esto no produciría un discurso provechoso. Más aún, eso no merece llamarse discurso.

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Como elegir el tema para predicar la palabra

Predicar la palabra en todo tiempo, es un mandato del Señor, por ello debemos de ser muy cuidadoso en el desarrollo del tema a predicar. Desarrollar un tema significa organizarlo para que las partes que lo componen respondan a un orden interno que facilite su comprensión y conduzca al resultado buscado.

El desarrollo del tema de predicación reclama, en primer lugar, evitar algunos inconvenientes:

  • Pretender decir muchas cosas, aprovechando que se tiene a la gente.
  • Apasionarse por lo que le interesa a uno mismo sin tener en cuenta lo que necesita el auditorio.
  • Hablar desproporcionadamente sobre un solo punto de los previstos, dejando inconcluso el resto.
  • Entretenerse en pormenores intrascendentes.
  • Repetir ideas, hechos, pasajes muy trillados o, por el contrarío, incursionar en aspectos propios de especialistas.

Evitados los inconvenientes, prediquemos la palabra de Dios en todo tiempo, preparando cuidadosamente el tema. Es necesario tener en cuenta las características que aseguran un buen desarrollo. Básicamente, son tres: partir de un esquema, asegurar la unidad temática y organizar los materiales que se utilicen.

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Con todo afecto tu amigo y hermano.

Victor Hugo

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