Porqué Para Predicar La Palabra De Dios, Se Debe Tener Fe

La Fe del predicador católico

A fin de predicar la palabra de Dios, indiscutiblemente la fe es el motor en el ministerio de la palabra. La fe del predicador católico debe ser madura. Esa especie de fe lleva a la adhesión incondicional al plan de Dios.

La fe inmadura es semejante a la de la oveja. Una de las principales características de este animal es que ella no sabe discernir entre la hierba buena y la mala. Ella va pastando y comiendo lo que encuentra verde frente así. Come toda la hierba, aunque sea venenosa.

Por eso es necesario que el pastor vaya al frente y retire las hierbas malas para que la oveja no las coma y, así, no muera intoxicada.

Lo mismo acontece con el predicador de la palabra de Dios. Las ovejas son aquellas que escuchan la palabra . Muchas veces el púlpito al cual nos dirigimos no sabe discernir entre la sana doctrina de los Apóstoles y la doctrina venenosa que viene de fuera de la Iglesia.

El predicador no puede transmitir dudas a aquellos que lo escuchan, no puede sembrar hierbas venenosas  en el corazón de aquellos cuya fe todavía no los capacita para discernir entre la verdad y la mentira.

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¿Porqué debemos tener fe para predicar la palabra de Dios?

Lo negativo de predicar la palabra con restricciones

Es inconcebible que se coloquen para predicar la palabra de Dios, aquellas personas que tienen restricciones en los dogmas de la Iglesia, predicadores que no aceptan totalmente la Doctrina Apostólica, hombres y mujeres que tiene resistencia a obedecer a la jerarquía de la Iglesia. Las ovejas que escuchan a un predicador que tiene restricciones con relación a María, por ejemplo, luego, imperceptiblemente, absorberán el veneno del rechazo a nuestra Madre.

Un predicador de tendencias cismáticas o heréticas podrá contaminar a los que lo escuchan.

Al dar una mirada al Nuevo Testamento descubrimos que la fe de la Iglesia primitiva se basaba en la Doctrina de los Apóstoles (Hechos de los Apóstoles 2:42). Los primeros cristianos no seguían doctrinas elaboradas por las manos de los hombres, doctrinas inventadas por algunos “iluminados” (2 Timoteo 4:1-4).

Los primeros cristianos aprendían la Doctrina de los Apóstoles y perseveraban en ella. Predicaban la palabra de Dios pacientemente. Más que todo eso, la transmitían a los neo-convertidos, tenían por delante las enseñanzas de aquellos que habían estado con Jesús, éstas enseñanzas que la Iglesia Católica ha guardado a lo largo de los años, combatiendo, a través de sus teólogos y santos, en Concilios y Sínodos, todas las herejías que intentaban desvirtuar las enseñanzas recibidas de los Apóstoles.

El papa Pablo VI en el Documento Evangelii nuntiandi (número 15) afirmó categóricamente que la predicación de la Doctrina no viene de lo que el individuo piensa, sino que está basada en fundamentos sólidos que son las enseñanzas de los Apóstoles. No podemos predicar lo que “pensamos”, no se puede predicar la palabra de Dios, sin que se sepa primero lo que Dios ya ha revelado, bajo el discernimiento de la Doctrina de la Iglesia.

El predicador es alguien cuya madurez de fe reposa en la Doctrina Apostólica, recibida por la Iglesia y conservada por ella con mucho celo y amor, a lo largo de dos milenios, en los cuales un gran número de testigos sellaron sus enseñanzas con la propia sangre.

Porque Un Predicador Católico Debe Tener Fe

Como bien mencionamos anteriormente, todo predicador católico o no católico debe ser una persona de fe.  Pues por fe creemos que nuestro Señor Jesucristo vivió, padeció y murió por nosotros. Creemos además que resucitó de entre los muertos al tercer día. Por nuestra fe conocemos que Dios es nuestro creador, conocemos además que por amor nos entregó a su único hijo para que nos de la salvación en expiación de nuestros pecados.

Todo estos aspectos son importantes en la vida de un predicador, ya que para predicar la palabra de Dios es fundamental vivir convencidos de lo que vamos a entregar a nuestros oyentes. Aquí  te comparto tres razones que por las que un predicador católico debe ser una persona de fe.

  • La fe en un predicador le agrada a Dios
    En el libro de “Hebreos 11:6” nos manifiesta que sin fe es imposible agradar a Dios. Por lo tanto tu misión como predicador no solo se enfoca a creer sino además a buscarle. A Dios le agrada cuando lo buscamos y tratamos de mantener una relación genuina con Él, sustentada en  la confianza. Cuando le buscamos con un corazón puro y lleno de convicción, Él no da su gracia y favor , sana nuestras heridas, y repara nuestras relaciones rotas. Para predicar la palabra de Dios es muy importante mantenernos en comunión con el Señor, de esta manera podremos entregar de la mejor manera a rico Cristo que en vive en nosotros.
  • La fe del predicador determina sus acciones
    La fe en la vida de un predicador católico es más que importante, ya que incide en las decisiones que tomará, la fe hace que el predicador pueda interactuar sanamente con los demás, la fe ayuda al predicador a reaccionar positivamente ante las situaciones no tan agradables que se le presentan.
  • La fe del predicador respalda su testimonio
    El testimonio de un predicador católico se basa en la fe. ¿Has notado que se puede atraer a otros hermanos para Cristo, no sólo por las hermosas prédicas llenas de unción que pueda ofrecer un predicador, sino además por la forma de vivir? a esto le llamamos el testimonio.  La marca personal de un predicador también es una forma de predicar. La manera de responder a los obstáculos que presenta la vida, la forma de tratar a los demás, una vida coherente entre lo que se predica y lo que se hace, la integridad del predicador le ayuda en su misión.

La fe en el predicador católico, es el punto de partida para empezar una relación de amor con nuestro Padre Celestial. Empieza a creerle hoy a Dios, y serás capaz de tener una fe que mueve montañas.

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Con todo afecto tu amigo y hermano.

Victor Hugo

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