Por qué es María “la llena de gracia”

María es saludada por el Ángel de parte de Dios como la “llena de gracia” (Lc 1,28). Abraham con humildad y temor decía a Dios: “Si he encontrado gracia ante ti…” (Gn 18,3). De María se dice, y de parte de Dios: “Has encontrado gracia ante Dios” (Lc 1,30).

Si, esto es en María lo fundamental: Ella ha sido objeto de la bondad de Dios de un modo extraordinario. Ella es una pieza capital en los planes de Dios, ha sido elegida y preparada por Dios para realizar grandes cosas, para que grandes maravillas se realizaran por medio de ella (Lc 1,49).

San Pablo ponderaba de sí mismo que había sido segregado desde el vientre de su madre (Gál 1,15). En otro texto él mismo nos hacía remontar hasta la eternidad, mostrándonos cómo para Dios no hay improvisaciones:

“Por la gracia que nos dio en Cristo Jesús antes de los tiempos eternos” (2 Tim 1,9). La gracia de María – extraordinaria como ninguna – va también hasta la eternidad donde Dios dispone sus planes y elije sus colaboradores.

Pero ¿Qué es la gracia?

La gracia se llama favor de Dios y complacencia de Dios. Por consiguiente, cuando se nos dice que María es llena de gracia, se nos está diciendo que Dios colma de su favor a María y se complace en Ella, cuanto más exaltemos a María, cuanto más bella y agraciada la veamos, estamos contemplando la obra de Dios y estamos ensalzando a Dios, autor de esta singular belleza.

La gracia es amistad con Dios y María es la criatura que no ha puesto obstáculo ninguno a Dios y a su amistad. Ella, abierta a Dios disponible a su acción, llena de fe es ahora plenitud de gracia, porque Dios sin obstáculo ni resistencia, vuelca en ella sus favores.

La gracia es comunión con Dios, y no ha habido ni habrá criatura alguna más allegada a Dios que la que lo recibió en su seno y lo alimentó con su propio ser como Madre verdadera, nadie jamás tuvo más intimidad con Dios que la que convivió con Él y lo educó y pudo, a boca llena, llamarle hijo suyo.

La gracia es habitación del Espíritu Santo, y nadie estuvo más llena de gracia que la que fue templo vivo del Espíritu santo, Sagrario de la divinidad. En María se realiza en plenitud el proyecto que Dios prepara y ofrece a todo hombre por la redención de Cristo. María, llena de gracia, es antes que nadie, el monumento más excelso de la redención de Cristo.

Gracia libre y gratuita de parte de Dios. Gracia omnipotente que transforma y deja a María marcada como “la llena de gracia”. El secreto de esta excelencia está en su misión: Ella ha sido escogida para ser la Madre del Salvador del mundo.

En el antiguo testamento Dios se presenta como el “Dios de la ternura y la gracia, lento a la cólera y rico en misericordia y fidelidad” (Ex 34,6). La gracia en el antiguo testamento era una promesa y una esperanza. Porque es Jesucristo quien tiene la plenitud activa de la gracia (Jn 1,14). Él nos da a nosotros de su plenitud.

Y la gracia de Dios recibida en nosotros se convierte en una fuerza “no estéril” (1 Cor 15,10): Obra por medio de la caridad (Gál 5,6). Mediante la gracia somos lo que somos, apóstoles eficientes, obreros infatigables. Esto fue María, porque estuvo llena de gracia. María es el monumento más admirable de la gracia de Dios. Todo en ella es gracia de Dios.

Con todo mi afecto.

Hno. Victor Hugo Redrován

Ayúdame a difundir este mensaje, compártelo.....



Leave a Reply

*