Palabras Negativas Sobre Los Hijos ¡SUS CONSECUENCIAS!

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Hoy reflexionaremos sobre las palabras negativas contra nuestros propios hijos. Sabemos bien que los hijos son un regalo muy preciado de parte de Dios.

Tanto tu como yo, somos llamados a ser co-creadores en la tierra, podríamos decir que Dios pone el espíritu y los padres ponen el cuerpo, la materia.

Tener hijos representa además una gran responsabilidad, de nosotros los padres depende gran parte el éxito que ellos tengan en el futuro, las palabras que utilicemos para comunicarnos con ellos marcarán toda su vida.

Es necesario considerar que las palabras negativas que eventualmente le digamos a nuestros hijos pueden afectar sus vidas.

Cuales son las palabras negativas más usadas para los hijos

Muchas son las palabras negativas utilizadas para reprender a nuestros hijos. En poco tiempo se puede dañar lo que mucho se ama.

“¡No sirves para nada!”, “¡Bien hecho”, “¡eres un tonto!”, etc. son palabras negativas que destruyen la autoestima de tu hijo o hija, unas pocas palabras pueden hacer la diferencia.

Muchas veces no se recuerda el valor de un obsequio, pero hay palabras negativas que no se olvidan fácilmente, se recuerdan toda la vida.

Son palabras que van perfilando la identidad de tus hijos: “Si eso significo para mi papá, eso soy”.

Cuantas veces bajo los efectos del enojo, o el cansancio, lanzamos expresiones hirientes como: “¡No sabes hacer nada!”.

Estas palabras negativas, para los adultos no son más que expresiones de enojo o frustración, pero para el niño son un recuerdo perenne de la desaprobación de sus padres, de sentirse ridiculizado por aquellos a quienes tanto ama.

Muchas veces el adulto no valora la forma en que expresa el amor hacia un niño, y esto es porque le resulta difícil comunicar sus sentimientos, ignorando de esta manera que las palabras pueden marcar la diferencia.

El enojo, la prisa, el cansancio, el rencor, la envidia y la ira; hacen decir cosas sin sentido que lastiman a quienes amamos.

Freses negativas  que no debes decirles a tus hijos

Contrariamente, palabras como: lo siento y perdón pueden obrar maravillas en nuestras relaciones con los demás y en la forma en que ellos se valoran a sí mismos.

La autoestima es la percepción que tienen las personas sobre sí mismas. Dice del mucho o poco aprecio que se tienen.

La autoestima la comienza a desarrollar el niño a muy temprana edad. Si papá y mamá hacen un buen trabajo, el niño crecerá con un gran amor propio y le será fácil aceptarse tal cual es.

Consecuencias de las palabras negativas contra tu hijo

Sin lugar a dudas las palabras y frases hostiles traerán como consecuencia una autoestima muy deficiente, los chicos se crian con temores e inseguros.

La forma de expresión, las palabras que se empleen y el tono de voz que se use determinará la percepción que el niño tenga del mensaje y valor que se otorgue como persona.

¿Cómo se mina el amor propio de un hijo?

Palabras negativas a los hijos

Palabras negativas a los hijos

  • Creando un ambiente de pleitos, discusiones, alcoholismo, gritos, malos ejemplos, etc.
  • Agrediendo física, verbal y psicológicamente al niño.
  • Negándoles tiempo para hablar con él o ella.
  • Haciendo promesas que no se cumplen.
  • Culpándolo de su comportamiento sin analizar las razones que lo llevaron a ello.

Recuerdos negativos en los hijos

“Me gritan sin razón alguna. Dicen que mi opinión no es importante. Constantemente señalan mis debilidades y fallas”.
“Nunca me dicen te amo, ni me demuestran afecto. Nunca me dan las gracias cuando hago un favor”.
“Por lo general me regañan. No me consideran como una persona que siente, piensa y tiene criterio propio. Solo ven mis errores, no valoran mis logros”.
“Siempre me ridiculizan delante de mis amigos y eso me duele mucho”.
“Creen que soy un incapaz…Me hacen saber que soy un fracaso y ya he llegado a creerlo”.

¿Cómo comunicarnos con nuestros hijos?

Seamos calurosos en los elogios, y nulos en lanzar palabras negativas y groseras a nuestros hijos ya que esto lo lastimarán.

Resaltemos periódicamente sus aciertos, propiciemos a que vayan descubriendo poco a poco sus habilidades, de esta manera estaremos formando hijos con alto grado de autoestima y seguridad.

Comuniquémonos con palabras de amor y respeto, nunca los descalifiquemos ni los humillemos.

A los hijos se les disciplina, en algunos casos será necesario aplicar un castigo físico, pero cuando lo hagamos hagámosle saber el motivo.

De ninguna manera abusemos físicamente, ni impongamos nuestra voluntad arbitrariamente.

Comportamientos de padres que favorecen la comunicación

  • Se muestran abiertos para que el hijo o hija exprese libremente pensamientos y sentimientos.
  • Controlan el enojo y la ira ante las faltas cometidas por el niño.
  • Utilizan correctamente el nombre de cada hijo evitando apelativos hirientes.
  • Garantizan que cada hijo será escuchado en el planteamiento de su defensa.
  • Aseguran el diálogo permanente con sus hijos.
  • Expresan afecto a sus hijos, con abrazos, caricias y halagos sinceros.
  • Garantizan el respeto absoluto a la expresión de criterios.

El significado de las palabras, el tono y la actitud con la que nos dirigimos a los niños, definirán en gran medida el valor que se otorguen ellos mismo.

Recuerdos positivos en los hijos

“Mis padres toman tiempo para escucharme, lo que me hace sentir seguro”.
“Me agrada cuando me permiten explicar mi punto de vista”.
“Cuando mis padres discuten, cuidan su tono de voz y eso me hace sentir respetado”.
“Siento que mis padres me aman cuando se aman entre ellos”.

“Suelen decirme los rasgos buenos de mi carácter y de mi manera de ser”.
“Me ayudan a pensar cuando debo tomar decisiones”.
“Me hablan abiertamente acerca de mi sexualidad y me han ayudado a establecer límites al respecto”.
“Mis padres han sido un buen ejemplo para mi”.

“Nunca me comparan. Mis padres siempre dicen algo positivo de mi, aún en mi ausencia”.
“Me gusta cuando me dicen, “te amo”, me hace sentir seguro”.

Entrenemos a nuestros hijos para que sean hombres y mujeres de provecho, que en nuestros labios siempre haya una palabra de amor, aliento y esperanza.

Pongámonos en las manos del Señor para evitar decir palabras negativas a nuestros hijos.

Que así sea.

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