En Qué Circunstancias El Señor Nos Dice Levántate y Anda

Hoy deseo compartirte la reflexión del término levántate y anda: ¿Qués significa levántate y anda?, ¿a quién dijo Jesús levántate y anda?, ¿qué nos dice la biblia sobre este término muy usado por Jesús?. Levántate y anda es la mejor sentencia que nuestros oídos pueden escuchar, es también una hermosa respuesta de amor de nuestro buen Dios. Hoy quiero reflexionar sobre esta esperanzadora expresión, sería muy interesante saber en qué circunstancias el Señor nos anima a levantarnos y a seguir adelante, caminando por su senda saltando los obstáculos que con seguridad se nos presenta en el camino. Te invito entonces a meditar el Evangelio según san Marcos 2:1-12.  En este texto vemos la experiencia de un paralítico, mientras Jesús estaba predicando, entre los numerosos enfermos que le llevaban se encontraba un paralítico en una camilla.

Al verlo, el Señor le dijo que sus pecados estaban perdonados. Algunos de los presentes se escandalizaron, Jesús al ver esta actitud, añadió: pues para que vean que el hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados le dijo al paralítico “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. Inmediatamente el paralítico se fue sanado.

A quien dijo Jesús levántate y anda

Como vemos Jesucristo nuestro Señor le dice al paralítico levántate y camina. Que es mas fácil decir levántate y anda, o decir tus pecados te son perdonados, las personas de aquel tiempo se quedaron pasmados al ver que Jesús sanó al paralítico.

Hoy Cristo nos vuelve a recordar que “TODO es posible para el que tiene fe”. Y cuando hablo de fe, me refiero a una fe genuina, sabemos sobremanera que el Señor nuestro Dios lo puede todo, puede al igual que el paralítico levantarnos de cualquier situación de enfermedad que estemos atravesando -la lepra, la ceguera o la parálisis-.

En estas circunstancia el Señor nos diría hoy:  A ti te digo levántate y anda – En ocasiones por estar tan distraídos en las cosas de este mundo, no creemos que Jesús nos puede curar. No terminamos de creer cuando nos dice levántate y anda. Somos demasiados tercos y desconfiados, en ocasiones somos auto suficientes, creemos que podemos resolver nuestros problemas por nuestra propia cuenta, a veces inconscientemente creemos que no necesitamos de Jesús. Como si no supiéramos de donde viene Jesús.

Nos humilla tener que pedir favores a los demás. Sí, tal vez éste sea nuestro verdadero problema: no creemos, ni somos humildes. Somos rebeldes y altaneros. Y por eso es que vivimos una vida llena de sufrimientos ocasionados por nuestra falta de fe y por nuestro constante orgullo. Quien dijo levántate y anda: La respuesta es Jesús nuestro Señor. 

Qué es mas fácil decir al paralítico

El paralítico de hoy era un hombre pobre, miserable y desgraciado. No podía caminar ni moverse, tampoco podía valerse por sí mismo para nada. ¡Pero al menos él reconocía sus miserias! Y deja que le lleven a Jesús para pedirle ayuda. Esta actitud del paralítico es central para nuestro discernimiento.

¿En qué circunstancias Jesús nos dice levántate y anda?

La respuesta es cuando tenemos fe y actuamos con humildad. Cuando hablo humildad no me refiero a la condición económica, si no a la condición de nuestro corazón. Un corazón humilde porque acepta la ayuda de Jesús, haciendo de nuestro corazón sea un terreno fértil para acoger la ayuda de Jesús, y para de ahí en adelante dar mucho fruto a través del testimonio de vida.

En este pasaje en comparación con otras escenas del Evangelio, aparecen muy claras tres cosas:

  • Primera, que la peor enfermedad es la espiritual, y ésa se llama pecado.
  • Segunda, que Cristo tiene el poder de curar todas las miserias de los hombres desde su raíz, pues Él sí puede perdonar los pecados – lo que tengo te doy levántate y anda – Y, finalmente,
  • Tercera, la fe y la confianza en que Él todo lo pueden.

El peor mal de todos anida en el fondo del corazón del hombre. Y Jesús así nos lo deja ver cuando le presentan al paralítico. Antes de preocuparse por su enfermedad física, se compadece de su mal moral: “Confía, hijo le dice, tus pecados te son perdonados”. Ése es el verdadero mal del ser humano, la causa y raíz de todos sus problemas: el pecado que lo esclaviza y paraliza. Y Cristo, Señor de la vida, va a liberar a ese hombre de su mal, comenzando a curar la parálisis de su alma.

levantate y anda

Levántate y Anda nos dice el Señor a todos quienes nos mostramos con fe y confianza.

Como siempre los escribas y fariseos, al escuchar a Jesús, empiezan a murmurar: Éste blasfema. ¿Solo Dios puede perdonar los pecados?. Y Jesús no desmiente esa afirmación. Pero les va a demostrar enseguida, con sus obras, que Él tiene ese poder que sólo pertenece a Dios, porque Él es verdaderamente el Hijo de Dios: Inmediatamente les replica:

Qué es más fácil decir: tus pecados te son perdonados, o decir levántate y anda

Pues para que vean que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar los pecados, le dijo al paralítico: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Sus obras, sus milagros son sólo una manifestación exterior de lo que su palabra y su poder operan realmente en el interior del ser humano.

¿Por qué, entonces, muchos cristianos dicen que no necesitan confesarse? ¿Que cómo Cristo los va a perdonar a ellos? O que ellos se confiesan en “línea directa” con Dios. Jesús acaba de hacer una confesión sacramental con este hombre. Y les mandó a sus apóstoles hacer ellos lo mismo: “A quienes les perdonen los pecados, les serán perdonados; y a quienes se los retengan, les quedan retenidos” Evangelio de Juan 20:23.

Qué significa levántate y anda

Significa la misericordia y el infinito amor de Dios para ti y para mi, significa que Él está listo para restaurar nuestras vidas. La palabra de Cristo es eficaz y Él sana de verdad las heridas más profundas del alma, nos libera de nuestros males y de nuestras angustias. Nos da vida eterna. Pero, para ello, nos son necesarias tres cosas muy sencillas: tener fe en Él. Confianza en su poder y en su gracia, en su amor redentor y reparador. Acercarnos a Él con la humildad del paralítico, sabiendo que Él nos dará la vida que tanto anhelamos.

Te invito entonces conjuntamente con Jesús: levántate y anda que caminando serás testimonio vivo de la grandeza de nuestro Buen Dios.

Quizá también te interese?  Por qué la confesión borra los pecados y deja limpia la pizarra

Ayúdame a difundir este mensaje, compártelo.....

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*