La Transfiguración De Jesús ¿Es Un Disfraz? Aquí la Respuesta

Muchos comentadores de los evangelios, desde los antiguos Padres de la Iglesia, han visto en el momento de la Transfiguración de Jesús en el monte Tabor una vinculación con el otro monte: el Calvario, donde Cristo es crucificado. La incursión de la corte celestial en la primera colina de Galilea, con la manifestación de la voz poderosa del Padre en testimonio del Hijo, contrasta con la soledad del Señor en la otra colina de Judea, hundido en una agonía espantosa.

Los discípulos estuvieron desconcertados pero felices en la primera experiencia, desconcertados también pero asustados y desleales en la segunda. No les ayudó el Tabor para acompañar el Calvario, pero sí para creer luego en la Resurrección y anunciarla con la ayuda del Espíritu Santo.

La transfiguración de Jesús

La transfiguración de Jesús

La tranfiguración de Jesús no es un disfraz

Una de las diversiones que más hemos frecuentado las personas de todas las culturas y de todos los tiempos ha sido el disfrazarnos. Los carnavales, las fiestas de disfraces y tantas otras fiestas populares a lo largo y ancho de todo el mundo. Un esfuerzo permanente para aparentar otra cosa diferente de lo que somos, para contarnos una mentira a nosotros mismos y a los demás, para parecer lo que no somos en realidad y poder vivir con una identidad diferente.

Lo que hoy celebramos, la transfiguración de Jesús, tiene algo de fiesta de disfraces. Jesús se les presenta a los discípulos con otro ropaje, con otra apariencia diferente de la que veían en su vida ordinaria. Dice el Evangelio que “su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz”.

Pero hay una diferencia importantísima, fundamental. La transfiguración de Jesús no es una mentira, no fue un momento de asumir una identidad falsa. Nada de eso. Jesús mostró a los discípulos su verdadera identidad. Les abrió su corazón y su ser más allá de las apariencias. Ahí está la diferencia clave. Cuando nosotros nos disfrazamos, lo hacemos para asumir una identidad que no es la nuestra, para vivir por un tiempo en la mentira, para despistar a los demás, para que nos vean de otra manera. Como no somos en realidad.

Jesús nos muestra su más auténtico ser siempre. Jesús no se disfraza nunca. Jesús no miente nunca. Jesús es él mismo cuando nos habla del Reino, cuando predica del amor de Dios para todos, cuando se acerca a los enfermos y a los que sufren, cuando predica de la justicia. Siempre y en todo lo que hace nos muestra el ser de Dios, da testimonio de su amor inmenso para con cada uno de nosotros.

La transfiguración, lo que sucedió en lo alto de aquel monte no fue sino una forma más de manifestarse, de testimoniar ante los discípulos –y ante nosotros– que Dios es luz y vida y amor para nosotros, que el poder de Dios no es destructor ni vengativo sino que creador de vida, que es perdón y misericordia. En aquella montaña alta, lejos de la gente, en un momento de tranquilidad, llenos de esa serenidad que produce la montaña, Jesús abrió el corazón a sus discípulos y éstos pudieron contemplar la hondura del amor de Dios que se les hacía presente en el mismo Jesús. No fue un disfraz. No era una mentira. Era la más profunda realidad de su corazón, lleno del amor de Dios, del que se sabía hijo amado.

La transfiguración de Jesús no es un disfraz – VÍDEO

La transfiguración de Jesús en el monte tabor tipifica la conversión.

Dejar a Dios intervenir en la vida del creyente es disponerse a ser transformado radicalmente, a vivir la transfiguración de Jesús desde una nueva perspectiva, desde una promesa que motiva a invertirlo todo; desde una intimidad que, aunque anuncia la cruz y la muerte, lleva también en sí la certeza de la resurrección, de la derrota de la muerte y del pecado. Por eso, la mejor actitud será la de escuchar la voz del elegido del Padre, que nos señala el camino. No vivamos este tiempo como enemigos de la cruz; antes bien, con Jesús abracemos nuestra cruz y asumamos sus consecuencias con entereza  en nuestra vida como Él lo hizo.

Camino: ¿En qué momentos de mi vida diaria soy reflejo de Cristo para quienes me ven?

Vida: Ayúdanos, Señor, a ser resplandor de tu bondad y misericordia en medio de los que más necesitan consuelo en sus tribulaciones y esperanza en las dificultades.

Con todo afecto, Hno. Victor: de Reflexiones Católicas 

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3 Responses to La Transfiguración De Jesús ¿Es Un Disfraz? Aquí la Respuesta

  1. Maria dice:

    Dios permita que en mi se manifieste la transfiguración para poder vivir una vida de Paz y sea como verdadera reconsideración con Cristo y su Resplandor de luz se quede con migo . Dios los Bendiga

  2. Monica dice:

    Es muy importante hacer un buen examen de conciencia, para encontrar los detalles de amor que nos faltan con Dios, ya que el se manifiesta en nuestras vidas todos los dias con detalles llenos de amor, podemos comprometernos tambien a que nuestro cambio de vida y penitencia no solo sea en tiempo de cuaresma ya que Cristo esta todos los dias de nuestras vidas ahi, en el calvario, solo y no haceos nada por visitarlo a diario aun cuando podemos acompanarlo por un momento. regalemos nuestra compania por lo menos 15 minutos todos los dias.

  3. Maria dice:

    Padre ayúdame a ser verdaderamente guiada por el Espíritu Santo que su Luz penetre en mi y así pueda tener una verdadera Alianza con Cristo para que en esta Cuaresma pueda tener una verdadera transfiguración en fe y así poder llevar la cruz y escuchar la voz de Cristo Jesús . Padre te pido tengas piedad y misericordia de mi familia y de mi pareja bendícenos para poder vivir bajo tu luz y misericordia Amén.

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