La nueva Eva

El Apóstol San Pablo establece una célebre contraposición entre Jesucristo y Adán, porque:

“Si por un hombre vino la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos. Del mismo modo que en Adán mueren todos, así también en Cristo todos recobrarán la vida” (1Cor 15,21-22).

“Si por el delito de uno solo reinó la muerte por un solo hombre, ¿con cuánta más razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia reinarán en la vida por uno solo, por Jesucristo” (Rom 5,17)

Junto a Adán se sitúa Eva; junto a Jesús Redentor, se sitúa María (la nueva Eva), Madre del redentor. Junto al nuevo Adán está “la nueva Eva“. Tal como el Dios bondadoso del Paraíso, al hablar de la descendencia que aplastaría la cabeza de satanás el tentador, nos hablaba de la Mujer que traería al mundo tal descendencia reparadora.

“Así como Eva, teniendo un esposo, Adán, pero siendo todavía virgen….. por su desobediencia fue causa de muerte para sí misma y para toda la raza humana, así también María, desposada, y sin embargo virgen, por su obediencia se convirtió en causa de salvación tanto para sí como para todo el género humano”

La falta de fe de Eva, que no cree a Dios, y se fía, en cambio, del demonio, queda reparada por María, que cree a Dios y tiene fe en el mensaje del Ángel. Eva se aleja de Dios; María merece llevar a Dios en su seno y es causa de salvación para todos.

El pecado empezó por la mujer (Eclo 25,24) y de allí alcanzó al hombre. Así la salvación y la vida comienzan por la mujer, María. Nuestra ruina comenzó en el diálogo de Eva con la serpiente del Edén. Nuestra reparación se inicia en el diálogo de María con el Ángel de la anunciación.

No nos extraña que, si la mujer queda postergada y depreciada en Eva y se vuelve el símbolo mismo de la tentación, en María queda rescatada. La mujer se vuelve entonces el ideal y símbolo de todas las elevaciones y de todos los encumbramientos.

Si en Eva se habla de desobediencia e incredulidad, en María (la nueva Eva)exalta la obediencia y la fe. Si en Eva se ve el origen del dolor y la muerte, con María se restaura y se rehace el Paraíso.

Hno. Victor Hugo Redrován

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