Jesús lava los pies a sus discípulos, ¡¡Descubre aquí su real significado!!

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Jesús lava los pies a sus discípulos, la práctica de los Judíos

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En esta oportunidad te traigo una maravillosa reflexión, te invito a leer el evangelio de Juan 13, 1-20, aquí vamos a ver el real significado del lavatorio de los pies, Jesús lava los pies a sus discípulos, los judíos particularmente practicaban el lavatorio de los pies al atender a las fiestas. El centro de una fiesta es la comunión. En la antigüedad los judíos usaban sandalias, y sus pies se ensuciaban fácilmente porque los caminos eran polvorientos. Si al llegar a un banquete se hubieran sentado a la mesa y hubiesen estirado los pies, la tierra y el mal olor incomodarían la comunión. Por lo tanto, para disfrutar de un banquete agradable, necesitaban lavarse los pies. Al ser invitados a una fiesta y para tener comunión entre sí, primero tenían que lavarse los pies.

Sin tal lavamiento, la comunión hubiera sido dañada. Antes de reunirse para cenar y tener comunión en torno a la mesa, debían ser lavados. De otro modo, simplemente no hubiesen podido tener una comunión agradable y genuina. Además ellos no se sentaban a la mesa como nosotros lo hacemos, sino que se reclinaban en el piso con sus pies extendidos, sin sillas ni bancas. Si sus pies estuviesen sucios, el mal olor hubiera sido horrible. A veces tenían que recorrer largas distancias por caminos lodosos. Debido a esto, sus pies se ensuciaban mucho y el mal olor que despedían era ofensivo si se hubieran reunido y hubieran estirado los pies, su comunión no habría sido muy agradable.

Cuando Jesús lava los pies a sus discípulos, simplemente lo que está haciendo es quitándole el polvo, no debemos entender el lavamiento de los pies meramente en un sentido físico, sino en un sentido espiritual. Puesto que es una señal, tiene cierto significado, el cual nos muestra la comunión que tenemos tanto con el Señor como los unos con los otros. Si alguien viene y estira los pies sin lavárselos, la comunión de unos con otros será dañada. En este mundo tenemos contacto con la tierra diariamente. La tierra que tocamos nos ensucia y estorba la comunión que tenemos con el Señor y con los demás.

Por lo tanto, el lavamiento de los pies significa que mientras permanecemos sobre esta tierra, el Señor como el Espíritu vivificante, lava nuestros pies, es decir, siempre mantiene nuestro andar limpio de todo tipo de suciedad causado por el contacto terrenal. Hoy en día debemos entender que el Señor desea lavarnos y mantenernos limpios del polvo que se acumula en nosotros debido al contacto terrenal.

Jesús lava los pies a sus discípulos, diferencia con el lavamiento del pecado

Lavatorio de los pies

Lavatorio de los pies

Como ya hicimos notar, estar sucios no significa que seamos pecaminosos. Muchas veces aunque uno no peque se encuentra sucio. El polvo está en todas partes y es fácil ensuciarse. Mientras que uno viva sobre la tierra, aun si se sienta en un lugar sin ni siquiera moverse, algo terrenal lo ensuciará. Jesús lava los pies a sus discípulos y nos lava también a ti y a mí, esta tierra está completamente sucia. Así que, al hacer cualquier cosa uno se contamina, aun al conducir tu auto camino a la reunión, tus ojos pueden por casualidad ver algo que te contamine. Antes de subir a tu carro, tu espíritu puede haber estado viviente y elevado, pero después de manejar por diez minutos, aunque no tenía la intención de ver nada, con el simple hecho de ver involuntariamente ciertas cosas por la calle eres contaminado y tu espíritu decae.

A veces, aun en nuestra comunión en misa nos ensuciamos al ver para distintos lados y no poner la mirada en Jesús sacramentado. Para las cosas pecaminosas, requerimos la limpieza de la sangre, pero para las cosas que son sucias que no son pecaminosas, necesitamos el lavamiento espiritual. El lavamiento que necesitamos es el que llevan a cabo el Espíritu Santo, la palabra viviente y la vida interior.

El Señor lava los pies a sus discípulos, y en nuestros tiempos nos está lavando  por medio del trabajo que efectúa el Espíritu Santo, por la iluminación de la Palabra y por la operación de la ley interior de la vida. Hoy en día, el Señor siempre efectúa el lavamiento por medio del Espíritu Santo dentro de nuestro ser, por la iluminación de la Palabra de Dios en las Santas Escrituras, y por la vida interior que opera en nuestro interior. Es posible que el Señor nos lave muchas veces cada día. Puedo testificar que el Señor me lava varias veces durante el día por medio del Espíritu, la Palabra y la vida interior. Tengo que caminar sobre la tierra porque vivo en ella. No puedo evitar el contacto terrenal, pero gracias al Señor su espíritu santo dispensado en mi espíritu humano me está lavando todos los día.

Los invito a escuchar los detalles de esta maravillosa enseñanza con la colaboración de mis queridos hermanos Adolfo Rubio y Angie Bohorquez, en el siguiente vídeo.

Como siempre tus comentarios son bienvenidos.

Con todo mi afecto.

Hno. Víctor

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