Dónde Se Encuentra El Reino De Dios ¡Ni Te Lo Imaginas!

Hoy Jesús nos vuelve a hablar del Reino de Dios. Se ve que es el tema de la semana… y no solo de esta semana sino de todo el tiempo. Hoy nos planteamos la pregunta – Dónde se encuentra el reino de Dios.

En realidad, la humanidad siempre ha buscado “el secreto de la felicidad”, “la piedra de la sabiduría”, “el elixir de la eterna juventud”… “el tesoro”. Pues bien, Jesús dice que eso, encontrar el tesoro de la vida y el secreto de la existencia, es como encontrar el Reino de los cielos. El que lo encuentra, es capaz de dejarlo todo por ello.

Su rostro se vuelve luminoso, como el de Moisés (“contempladlo, y quedaréis radiantes”, dice un Salmo). Sus manos se abren, para dar y recibir. Su corazón se esponja, con un sitio para todos. La vida se vuelve confianza, en la salud y en la enfermedad. El mundo se transforma en la casa de todos. El futuro se contempla con esperanza…

“Reino de Dios”. Los dos términos son importantes. Porque el Reino no es anónimo, sino que tiene un Padre, Alguien para quien somos alguien, con nombre, con historia, con futuro. Y “Dios del Reino”, porque no es un Dios aislado, alejado, abstraído… Es un Dios que se da a la humanidad, que inaugura un reinado nuevo, que se preocupa por todos.

Dónde Se Encuentra el Reino de Dios

Mis estimados amigos, contestando la pregunta sobre – dónde se encuentra el reino de Dios – podemos decir que el Reino de Dios ya está entre nosotros, aunque no del todo. El Reino de los cielos está entre nosotros porque nuestro Señor Jesús ya ha venido a la tierra y nos ha dejado su presencia. Pero todavía falta algo. Es necesario que el Reino llegue al corazón de cada hombre. Sólo entonces podremos decir que ya ha llegado en toda su plenitud. ¿Dónde se encuentra el reino de Dios? Pues la respuesta es en tu corazón.

Dónde se encuentra el Reino de Dios

Jesús nos advierte que su reino no es un reino de ejércitos, de emperadores, de palacios, etc. sino que es algo mucho más delicado, nada extravagante ni mucho menos notorio. Es un gobierno que se fundamenta en la limpieza del corazón y la caridad, siendo Cristo nuestro nuestro único Rey.

Dejar que el señor Jesús reine en mi ser significa:

Abrirle las puertas para que Él me moldee de acuerdo a su voluntad. Como el alfarero moldea el barro, así también debemos dejar que Jesús haga su obra en nosotros, recordemos mis amigos que Jesús se queda a vivir en nosotros si encuentra un alma limpia, es decir, sin pecado. Un alma en pecado es un lugar inhabitable para Dios. Por eso estamos de acuerdo que es necesario vivir en continua lucha con nuestro peor enemigo, que es el pecado, porque nos aleja de Dios, la meta de nuestra vida.

En que consiste el reino de Dios, pues definitivamente en dejar que Cristo habiente en nuestro corazón. Te imaginas ¡Cómo sería el mundo si toda la humanidad viviesen en gracia, en amistad con Dios! ¡Qué diferentes serían las cosas si todos los seres humanos practicaran el mandamiento de la caridad como ley suprema!

Entonces, sí que podríamos exclamar que el Reino de los cielos ha llegado a la tierra.

Te animo entonces a empezar por nuestro corazón y por nuestra casa. Que cada día Dios sea lo más importante en mi vida, buscar que el Reino de Dios viva en mi corazón, a través de la oración y la caridad a los demás.

Dialogo con Cristo El Rey de mi vida

Jesús, ni el trabajo, ni el estudio, ni las ocupaciones cotidianas, deben ser un obstáculo para estar unido a Ti. Me pongo en tus manos, te abro mi corazón para hagas de mi lo que tu deseas, solo así podrá venir a mí tu Reino. Te acepto hoy como mi Rey y Señor, por eso confío que este día se convertirá en un medio para alabarte, para glorificarte y amarte, por medio de mi amor y servicio a los demás.

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