De Dónde Viene El Amor En La Vida Familiar

Que alegría hermanos tenerlos una vez más en este humilde portal de reflexiones católicas. Bienvenidos a la categoría de familia renovada. Hoy tocaremos el tema del amor en la vida familiar. Fíjense hermanos queridos que el amor es el fundamento de la vida familiar.

Hemos formado una pareja por una necesidad profunda: amar y ser amados, ayudarnos, complementarnos física y espiritualmente; hacerle frente a la vida juntos. Por supuesto también dar vida, entregar cariño una familia. Es hermoso tener cerca a alguien en quién y ser para el otro apoyo seguro. Estamos hechos para recibir y dar amor. Dios nos hizo así. Él es amor. Así nos los dice 1 Juan 4:8,16.

Como vemos, Dios quiso una humanidad feliz. Nos hizo capaces de amar. En su plan, la pareja es la base de la felicidad.

Una familia renovada necesariamente debe cuidar el amor

Muchas parejas no cuidan el amor entre sí, y me refiero no solo al amor entre esposos, sino además con los propios hijos; por eso las relaciones de afecto y cariño se debilita y hasta se puede morir. El amor es como una planta que hay que regar y asolear. Necesita cada día riego; el cariño, el estímulo que deben poner todos para hacer de la familia un hogar luminoso. El enfriamiento hace que se sientan solos y aislados y de aquí se pasa a la desunión. Por eso, hay que soplar el brasero para avivar el fuego. Si esperamos para cuando sólo queden cenizas, será demasiado tarde.

De dónde viene el amor en la vida familiar | Vídeo

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Familia renovada en Cristo | Imagen

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El amor de la vida Familiar

Maneras de expresar el amor en la vida familiar

Si deseas edificar una familia renovada en cristo debes comenzar a expresarte con amor. Es muy frecuente ver por ejemplo como el hombre despliega humor, responsabilidad, dinamismo y optimismo fuera de la casa, pero dentro de ella es un mueble descolorido. Sería muy productivo si este jefe de hogar implementara esos talentos en el hogar para hacer feliz a su mujer y a sus hijos. Por otro lado a veces la mujer es tierna con los hijos, atenta con los vecinos, pero rutinaria y altanera con su marido.

¡Estas situaciones son frecuentes en algunos hogares!. es urgente entonces que los esposos pongan en practica sus cualidades en el hogar donde más pueden hacer felices a los dos. Hacer feliz a la pareja es vivir preocupado del otro más que del propio yo. Alegrarlo, felicitarlo por tantas cosas que hace, o por las cualidades que muestra.

Es preocuparse por los hijos y darles cariño y comprensión, afecto y amor. Siempre es mejor decir lo bueno que callarlo. Y cuando hay ganas de explotar de enojo, cuidar de no herir.

  • ¿Cómo podemos mejorar el amor en nuestra vida familiar?
  • ¿Sentimos que vamos creciendo o nos estancamos como marido y mujer; y como familia?
  • ¿Cómo puede cada uno velar por el crecimiento del otro en el hogar?

La comunicación es el canal donde fluye el amor familiar

El amor crece manteniendo una buena comunicación entre marido, mujer e hijos. La comunicación sin lugar a dudas la herramienta más eficiente de toda familia renovada. Cuando los esposos e hijos no se comunican, o lo hacen mal, el amor se va enfriando. Juntos han de afrontar los problemas económicos, los problemas de los hijos, los problemas que se tienen como pareja, y todo ello exige diálogo. No esperemos hasta que el otro dé el primer paso para resolver los conflictos. Hoy el Señor nos pide que lo hagamos. Si no hay diálogo, intentemos poco a poco buscar temas de conversación que ayuden a restablecer la buena comunicación. Esperemos el momento propicio para hablar de manera tranquila y superar el conflicto.

Si los padres van mejorando las relaciones en la casa, los hijos se sentirán impulsados también a comunicarse libremente. Esto es muy importante para su desarrollo como personas y como cristianos.

Los hijos necesitan el cariño de los padres

Los hijos no sólo tienen necesidades materiales, ante todo son personas necesitadas de cariño y seguridad afectiva. También los hijos necesitan ser escuchados y tenidos en cuenta. Así ellos serán capaces de amar a otras personas de una forma comprometida. Demostrar con gestos el cariño de los padres a los hijos, no es signo de debilidad o sensiblería, al contrario, es crear un ambiente propicio donde los hijos van madurando sanamente.

El cariño de los padres forma parte del amor familiar en el plan de Dios.

Nuestros hijos son de carne y hueso, tienen sus lados débiles y sus días grises, sienten malas inclinaciones, son caprichosos e inmaduros. Los padres deben ser comprensivos, pero también saber exigir. Muchos padres exigen cosas que ellos mismos no hacen: quieren que los respeten y ellos no lo hacen con los hijos, quieren que sean sinceros y educados, pero ellos a veces son mentirosos y utilizan palabras vulgares para corregirlos.

Cuando a los hijos les confiamos una responsabilidad que esté a su alcance les estamos diciendo que nos fiamos de ellos, que los creemos capaces de hacer lo que se propongan.

Manifestar confianza es: ser amoroso, ayudarlos a crecer, brindar apoyo y seguridad. Dialogar con los hijos significa: tenerlos en cuenta como personas que son. Dialogar sobre sus intereses (estudio, preocupaciones, amigos, problemas, etc.), tener en cuenta sus apreciaciones y sugerencias.

Si deseas realmente conservar una familia renovada en Cristo, debes practicar el amor y el buen trato. Recuerda que el amor entre esposos, y con los hijos son la base de la educación cristiana y de la alegría en el hogar.

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Con todo afecto.

Victor Hugo

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