Cristo y María inseparables

Cristo y Maria

Talvez no hay cosa que más caracterice nuestra piedad católica como esta actitud que se obstina en no disociar por nada a Cristo de María. Nuestros hermanos protestantes nos lo reprochan, y ellos austeramente cifran su entereza de cristianos en un bronco exclusivismo en torno a Cristo. La madre de Cristo no encuentra sitio en su piedad. Sin embargo, ¿no hallamos que María es el compendio de todos los misterios Cristianos?, ¿se puede separar a Cristo de María?.

Ellos dicen: ¡Sólo Cristo!, y separan a Cristo de María. Nosotros, sentimentalmente podemos caer en el error de quedarnos en María, sin comprender que ella misma no quiere otra cosa sino llevarnos a Cristo. Esto es muy importante acentuarlo, el deseo de María es llevarnos a Cristo. Cristo y María inseparables es algo que tenemos que tener muy claro. Aquí como en tantos otros puntos, necesitamos una fe más ilustrada, con razón nos ha recordado el concilio:

Cristo Y María Inseparables

Cristo Y María Inseparables

“La liturgia puede ser tomada como modelo para impedir toda tendencia a separar -como ha ocurrido a veces en la piedad popular- el culto a la Virgen de su necesario punto de referencia: Cristo”.

María, desde el primer momento, por ser su madre verdadera, se convierte en testigo privilegiado y singular del misterio de Jesús… “La Iglesia, por tanto, – como nos ha recordado recientemente el Papa – desde los comienzos miró a Jesús a través de María“.

Necesitamos que sea María misma que nos haga subir un grado más en nuestro cristianismo. Nos hace falta la reflexión sobre nuestra fe.

Hemos dicho que María es la cifra y compendio de los misterios cristianos. Pues bien, no nos contentemos con pedirle favores a María. Hagamos también que María nos tome de la mano y nos guie a través de nuestro cristianismo. Es tan hermoso sentir el amor de la mano maternal. Lo que los niños aprenden de los labios maternales jamás lo olvidan, siempre somos niños frente a la Madre buena que nos ama y se interesa por nosotros.

Cristo y María inseparables, esa es su misión no separarse de su hijo y además no separarse del misterio trinitario: veámosla en su unión con la Iglesia, como su modelo, como el miembro más eminente de ella, como Madre de la Iglesia y como la realización más plena del cristianismo.

Fuente: María en la palbra de Dios (Ernesto Bravo P.)

Tu comentario es bienvenido, que Santa María nos guie a vivir una vida en completa armonía junto a u hijo amado nuestro Señor Jesucristo.

Atte.

Hno. Victor Hugo Redrován

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