Cómo Predicar La Palabra Siendo Amigo Intimo De Dios

Amigo íntimo de Dios

Toda persona que desea predicar la palabra de Dios en todo tiempo, además del don de la fe, debe necesariamente ser íntimo amigo de Dios. El predicador se sienta a los pies del maestro. Solo Jesús posee las palabras ciertas para decir a los otros discípulos que escucharán al predicador.

Qué Significa Ser Amigo Intimo De Dios

Bíblicamente hablando, intimidad significa conocer profundamente. La palabra conocer es ampliamente empleada por la Palabra de Dios con la connotación de conocimiento profundo (Cf. Génesis 4:1)  y (Mateo 1:25). La intimidad entre Dios y el predicador católico se realiza cuando este se aproxima a Jesús en la oración. Esta intimidad es agradable a Dios (Cf. Hebreos 11:6).

El Pablo VI decía claramente que, cuando de hecho, amamos, pues es imposible que alguno al ser evangelizado, no evangelice (Evangelii nuntiandi, 71).

predicar la palabra de Dios, siendo amigo de Dios

Predicar la palabra de Dios, siendo amigo íntimo de Dios

Realmente es imposible amar a alguno de verdad sin conocerlo. Así es también con Dios. Necesitamos conocerlo, ser su amigo íntimo, para asumir como nuestros planes sus planes de amor.

Un pasaje ilustra bien la importancia de ser amigos íntimos de Dios, y es aquel en que el Profeta Samuel, todavía niño, fue hasta Elí creyendo que era él quien lo llamaba (1 Samuel 3:1-10), cuando en verdad, era el mismo Dios quien le hablaba. Tres veces llamó a Samuel, el cual confundiendo la voz de Dios con la del anciano sacerdote, fue hasta él y le preguntó qué quería. Por tres veces no reconoció la voz de Dios que lo llamaba, no sabía todavía escuchar la voz del Señor. Ver además:  “Porqué para predicar la palabra de Dios se debe tener fe”.

Cómo Predicar La Palabra Siendo Amigo Íntimo De Dios

Como vimos Dios llamó 3 veces a Samuel, la tercera vez que lo llamó, Elí percibió que era el Señor quien quería hablar con el niño. Este pasaje nos enseña la importancia de saber reconocer al Señor, si queremos servirlo según su voluntad, sobre todo si el servicio es desde el púlpito, predicando la palabra a toda criatura.

Predicamos la palabra de Dios a través de Dios mismo, todo predicador es el canal donde el amor de Dios fluye a los oyentes, ser amigo íntimo de Dios significa conocerlo y amarlo más y más a través de la oración.  Lo que me dejó intrigado en este pasaje es que Samuel servía a Dios, sin que lo conociese de hecho (1 Samuel 3:7).

Él inclusive dormía junto al Arca de la Alianza, la que Moisés usaba para consultar al Señor. Estaba tan cerca del Arca, pero todavía no sabía comunicarse con Dios, o mejor, no sabía escucharlo. Samuel servía en el Templo, estaba al servicio de Dios, pero no lo oía. Servía, pero no conocía.

Al igual que Samuel, tu y yo corremos el mismo riesgo, el de servir a Dios sin conocer su voluntad, sin oírlo. Muchos de nosotros podemos lanzarnos a la misión de predicar la palabra, sin separar el tiempo para escuchar al Señor en la oración personal. Servimos al Señor, pero no lo conocemos íntimamente y no lo consultamos para conocer su voluntad. Nos falta la intimidad con Él.

Imagínate que una persona fuese hasta tu casa para ayudarte en el aseo, esta persona comienza, sin preguntarte, dónde guardar las cosas, solo las guarda en los sitios que cree deben ir.

Eventualmente tu le dirías: “¡Deja que yo lo hago a mi modo!”. Así también acontece con nosotros en relación con el Señor. Solamente actuaremos a su modo si lo escuchamos.

¿cómo predicar la palabra siendo amigo íntimo de Dios? la respuesta es a través de la oración: “Oración no es sólo saber lo que Dios quiere, oración es hacer lo que Él quiere” (Christifideles laici, 58).

Para que tengamos la fuerza de hacer la voluntad de Dios, todos quienes somos predicadores debemos ser amigos íntimos de Dios  practicando la oración, necesitamos estar un tiempo a los pies del Maestro, urge que sepamos lo que Él quiere de nosotros. La Iglesia reservó la Cuarta Sección del Nuevo Catecismo para nuestra intimidad con Dios. Es la parte de la oración.

Es el Espíritu Santo que nos convoca mediante la palabra de la Iglesia para que seamos amigos íntimos de nuestro Dios.

Te recomiendo además los siguientes artículos:

Con todo afecto tu amigo y hermano.

Victor Hugo

Ayúdame a difundir este mensaje, compártelo.....

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*