¿Por qué los Católicos comulgan?

Antiguamente, cuando se ofrecían víctimas de animales a Dios, el que las ofrecía, participaba de ellas. Ahora pasa igual, con la diferencia de que nuestra ofrenda a Dios, es infinitamente mejor que todas las víctimas anteriores. Por tanto, la participación en la ofrenda a Dios, es inmensamente más provechosa para nosotros, de lo que eran las victimas antiguas.

Los católicos comulgan porque su alma necesita alimentarse, es una ley fundamental de la vida. Jesús en la comunión es el alimento propio del alma.

Sustento 1. La Promesa

Juan 6,52-57: Los judíos discutían entre ellos. Nos decían: ¿Cómo este hombre va a darnos a comer su carne? Jesús les contestó: En verdad les digo: si no comen la carne del hijo del hombre, y no beben su sangre, no viven de verdad. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es comida verdadera, y mi sangre es bebida verdadera. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí, y yo en él. Como el Padre, que me envió posee la vida y yo vivo por él, así también, el que me come vivirá por mí”.

La vida espiritual lánguida que llevan muchos cristianos, es porque no se acercan a participar de la comunión, o porque no lo hacen con la debida preparación. El regalo y la muestra de amor inmejorable de todos los tiempos está presente en la Eucaristía, es Cristo mismo presente alimentándonos, nutriéndonos con su amor, esta es la mejor respuesta a la interrogante por qué los católicos comulgan.

Sustento 2. La Realización

Lc 22, 19-20: Después tomó el pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio a sus discípulos diciendo: Esto es mi cuerpo, el que es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía. Después de la cena, hizo lo mismo con la copa. Dijo: esta copa es la alianza nueva sellada con mi sangre, que va a ser derramada por ustedes.

Entonces los católicos comulgan para recibir a Cristo mismo, muchos anticatólicos creen que saben sobre la eucaristía porque conocen su origen terreno, porque se sabe que ha sido elaborada con harina sin levadura, y porque se la bendice en una ceremonia religiosa, para distribuirla a fieles piadosos; pero en realidad, no se sabe nada de la Eucaristía: no se sabe nada acerca de su origen eterno, en el seno del Padre, porque es de ahí de donde proviene Dios Hijo, que prolonga su encarnación en el sacramento del altar; no se sabe nada de la Eucaristía porque no es lo que parece, pan sin levadura, sino el Cuerpo resucitado del Señor Jesús.

Cuando el Señor dice a sus discípulos “hagan esto en memoria mía” les está dando una orden, y esta recae en sus discípulos, actualmente el magisterio con el papa en la cabeza y todo el cuerpo eclesial incluyendo a los sacerdotes representan a los discípulos, ellos cumplen con la tradición dada por Jesús, la hostia que recibimos al comulgar es Cristo mismo; por esa razón comulgan los católicos.

No se sabe nada de la Eucaristía, porque no se trata de un pancito bendecido en una ceremonia religiosa, sino el Sacramento del altar, es decir, el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Jesús, consagrado en la Santa Misa, que más que ceremonia religiosa, es la renovación incruenta del santo sacrificio de la cruz; no se sabe nada de la Eucaristía, porque se piensa que lo que se aprendió de memoria en el catecismo, para hacer la Primera Comunión, es todo lo que hay que saber, quedando por lo tanto un conocimiento precario, los católicos comulgan porque es el carbón Ardiente, el Cuerpo de Jesús inhabitado por el fuego del Espíritu, que incendia las almas y los corazones en el fuego del Amor divino.

Sustento 3. La Actualización

1ra. de Corintios 11, 23-29: Por lo que a mí toca del Señor recibí la tradición que les he transmitido, a saber, que Jesús, el Señor, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi cuerpo entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía”. Igualmente, después de cenar tomó el cáliz y dijo: “Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; cuantas veces beban de él, háganlo en memoria mía”. Así pues, siempre que coman de ste pan y beban de este cáliz, anuncian la muerte del señor hasta que él venga. Por eso, quien coma el pan y beba el cáliz del Señor indignamente, peca contra el cuerpo y la sangre del Señor. Examínese, pues, cada uno a sí mismo antes de comer el pan y beber el cáliz, porque el que come y bebe sin discernir el cuerpo, come y bebe su propio castigo.

Pablo aprovecha para recordar la tradición que él ha recibido sobre la institución de la Eucaristía, la tradición quiere decir entrega, se trata del mismo evangelio que los apóstoles recibieron de Jesús y que entregaron a otros, y seguirá siendo entregado (predicado) de generación en generación hasta el fin del mundo.

Pablo además profundiza el tema y proclama abiertamente que la mesa eucarística tiene que ser vivida por los creyentes en toda su radicalidad de don y de entrega, según el ejemplo del Señor. Pero también en toda su radicalidad de exigencia y de servicio a la comunidad, valorando como conviene el cuerpo del Señor, que no es sólo el Señor eucarísticamente presente, sino el Cristo total, la comunidad cristiana, la Iglesia.

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Victor Hugo Redrován.

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