¿Necesitamos confesar los pecados a un Sacerdote?

Muchos se preguntan el por qué debemos confesar nuestros pecados a un sacerdote, si éste es tan o más pecador que nosotros. Valga la pena mencionar aquí que hasta el mismo Papa tiene que confesarse y recibir la absolución de parte de su confesor.

Dicen los no católicos: “Sólo Dios puede perdonar los pecados y no ha comunicado a los hombres tal poder. Basta pues, confesarse directamente con Dios”.

Respuesta Católica

 La reconciliación o penitencia – a menudo llamada “confesión” –es el sacramento en el que Cristo, por medio del sacerdote, nos perdona los pecados cometidos después del bautismo y nos reconcilia con nuestros hermanos cristianos.

Fundamentos Bíblicos de la confesión

Fundamento #1

Leamos y analicemos lo que Jesús dijo a sus apóstoles (no al pueblo en general), en Juan 20,19-23.

“Jesús les dijo otra vez: la paz con ustedes, como el Padre me envió, también yo los envío. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: reciban el Espíritu Santo. A quienes les perdonen los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengan les quedan retenidos”.

“La paz con ustedes”.- La confesión tiene el fin de reconciliar a los pecadores con Dios; es decir, restaurar la paz entre el hombre y Dios (paz rota por el hombre). En esta frase, Cristo describe un aspecto profundo de lo que estaba instituyendo: el sacramento que devuelve la paz al hombre  ya que el pecado es lo que perturba al hombre en lo más íntimo.

“Como el Padre me envió, también yo los envío”.- Cristo confiere a los apóstoles la misma misión que Él vino a cumplir; reconciliar a los hombres con Dios. Esta misión la encontramos en sus palabras y su propio nombre:

Sus palabras: “pues no vine a llamar a justos, sino a pecadores” (Mateo 9,10-13).
Su nombre “Le pondrás por nombre Jesús, porque Él sanará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1,21).

Conclusión: Jesús, en otras palabras les está diciendo: “Así como yo he venido al mundo para reconciliar a los pecadores con Dios, así mismo los llamo a cumplir esta misión”. Los sacerdotes representan un canal para reconciliarnos con Dios, es por eso que necesitamos confesar los pecados a un sacerdote.

Sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo.- Sólo dos veces en la Biblia se registra la acción de Dios cuando “sopla” sobre el hombre:

  • Cuando le da vida natural y a la vez le confiere vida sobrenatural (Gén 2,7)
  • Y cuando establece la forma de recobrar la vida sobrenatural: en el sacramento de la reconciliación (Juan 20, 21-23).

Este hecho enfatiza la importancia de este sacramento:

“A quienes perdonen los pecados les quedarán perdonados; a quienes se los retengan, les quedarán retenidos”.- Este verso implica la necesidad de confesar los pecados al sacerdote, porque éste debe conocerlos para discernir cuales retener y cuales no.

Fundamento #2

Este poder para perdonar pecados (además de otros poderes espirituales) había sido prometido por Cristo en:

  • Mateo 16,19: a Pedro, “lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”.
  • Mateo 18,18: a los apóstoles “todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo”

“Atar-desatar (en arameo asar y será)”. En el lenguaje de los maestros de Israel, esta metáfora significa, entre otras cosas, el poder de decidir sobre la legalidad de una acción, lo que incluye la potestad de perdonar los pecados.

Lo que “ata” o encadena el hombre es el pecado: Todo el que comete pecado es un esclavo (Juan 8,34). Entonces “desatar” implica liberar al hombre del pecado.

Fundamento #3

Las citas de Hechos 19,18 y Santiago 5: 14,16 muestran que la confesión ya se practicaban en tiempos apostólicos.

Hechos 19,18: “Muchos de los que habían creído venían a confesar y declarar sus prácticas”.
Santiago 5,14-16: “Está enfermo alguno….llame a los sacerdotes de la Iglesia…reconozcan mutuamente sus pecados…..”

Fundamento #4

En el pasaje de 2Corintios 5: 18,20 (“…. Nos confió el ministerio de la reconciliación”).
Vemos como el poder de perdonar los pecados fue transmitido por los apóstoles a los ministros que ellos iban ordenando. San Pablo no recibió este poder de Cristo en Juan 20,19-23: ¡A él le fue transmitido!

Fundamento #5

No debe extrañarnos que Jesús establezca en la nueva alianza la práctica de confesar los pecados. En la antigua alianza también se practicaba la confesión al sacerdote.
Levítico 5, 5-6: “El que es culpable en uno de esos casos confesará aquello en que ha pecado…. Y el sacerdote hará por él expiación de su pecado” (números 5, 7-8).

Hemos visto que la evidencia bíblica de este sacramento es abrumante. No obstante, es común escuchar la objeción: “si al que se ofende es a Dios y es Él quien perdona, ¿Por qué no me confieso directamente con Dios? ¿cómo podemos recibir el perdón divino de alguien que no es Dios?”.

Las personas que piensan así, ignoran cómo Dios se vale de hombres para transmitir sus dones a la humanidad, este es el “plan normal” de Dios.

  • La vida nos viene de Dios, pero Él utiliza una madre y un padre para dárnosla.
  • La vida sobrenatural, “el nuevo nacimiento”, es dado por Dios a través de una persona que nos bautiza.

Estas personas que creen que deben ir directamente a Dios en busca de perdón, nunca hubieran sabido que Cristo vivió, y mucho menos que Él murió por ellos, a menos que otros hombres se los hubieran contado….nunca hubieran tenido la Biblia, si Dios no hubiera inspirado a otros hombres para que la escribieran, etc.

San Agustín (año 387-430), nos advierte al respecto: “Que nadie diga a sí mismo, me confieso con Dios en privado, lo hago delante de Dios. ¿Es entonces en vano que Cristo ha dicho: “Lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo? ¿Es en vano que las llaves del cielo hayan sido dadas a la Iglesia? ¿hacemos nosotros inválido el Evangelio, inválidas las palabras de Cristo?”.

Notas Finales

Para los católicos el asunto no es ponerse a especular “¿Cómo Dios puede perdonar los pecados?”, sino aceptar cómo Él ha escogido hacerlo.
Cristo, quien es “el único mediador entre Dios y los hombres” (1Timoteo 2,5); tiene toda la potestad de decidir cómo Él lleva a cabo su mediación y así, en la confesión, buscamos el perdón en la forma normal que Jesús quiso que se buscara.

La confesión, como todo sacramento, requiere la fe y una disposición correcta para recibir las gracias sacramentales. Los principales requisitos para que la confesión sea válida son:

Arrepentimiento y propósito de enmienda.

El pecado que cometemos, afecta no solo nuestra relación con Dios, sino a todo el cuerpo místico de Cristo: a todos los creyentes. Cada pecado trastorna la creación de Dios. Cuando confesamos los pecados al sacerdote tenemos la oportunidad de reconciliarnos tanto con Dios como con la Iglesia.

La confesión es toda una sanación interior del alma. ¡Sepamos apreciar este regalo que nos ha dejado Jesús! Los directores espirituales y santos recomiendan que, para aprovechar al máximo este sacramento, debemos procurar confesarnos regularmente, al menos una vez al mes.

Conclusiones.-

  1. Jesús dio a su Iglesia el poder para perdonar pecado y así reconciliar a los hombres con Dios.
  2. El sacramento de la confesión es el medio ordinario establecido por Cristo para darnos su perdón.
  3. Por tanto, sí debemos confesar nuestros pecados al sacerdote.
Hno. Victor Hugo Redrován
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One Response to ¿Necesitamos confesar los pecados a un Sacerdote?

  1. victor hugo de leija de leon dice:

    EXCELENTE COMENTARIO FELICTACION POR ESTE DON TAN HERMOSO QUE HA RECIBIDO DE PARTE DE DIOS, QUERIDO HERMANO

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